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domingo, 9 de mayo de 2010

la tortilla de patatas de mi madre


Si lose,casi todo el mundo sbe hacer una tortilla de patatas,pero ya la puede hacer mi hermana,yo o quien sea,que no me sabe a mi madre.Y siempre que puedo le digo mama hazme tu tortilla!!!
Su secretillo,ella bate los huevos con la batidora electrica,y les echa un chorrito de leche,asi queda más esponjosa.AYYY viva la madre que me parió y si peazo tortilla!!!,jejejeje

sábado, 16 de febrero de 2008

asar



Asar
Si cuando asas sardinas o cualquier otro tipo de pescado, pones unas hojas de laurel junto al pescado en la parrilla, evitarás tanto la humareda como el olor característico. Pruébalo.

Las cebollas adquirirán un bonito tono dorado si durante el asado las espolvoreas con un poco de azúcar. La carne o las butifarras también pueden recibir un poco de azúcar. Esto hará que tengan un mejor aspecto, serán más crujientes y en el sabor de la carne no se conocerá el azúcar.

Si se alzan llamas cuando estás asando algo, resolverás el problema simplemente espolvoreando con sal.

Apaga el horno, saca el asado, pon en su lugar la fuente de servir, córtalo, y dispón las rodajas en la fuente caliente.

Conseguirás un asado tierno si dejas reposar la pieza, una vez asada, sobre una hoja de papel de plata durante unos minutos.

No ases nunca una carne recién salida del congelador porque su interior quedaría frío y no saldría tierna.

Si el asado no te queda crujiente, pincélalo con agua mineral salada y devuélvelo al horno

La salsa de un asado tendrá mejor sabor si se le añade una pizca de café instantáneo en polvo.

Si no te decides a usar el horno para un asado por el problema del humo, mete en el horno un cazo con agua, y asunto resuelto.

Para asar la carne, empieza por sacarla de la nevera un mínimo de una hora antes de la prevista para meterla en el horno, a fin de que luego no endurezca. Embadúrnala bien con aceite, o con la grasa que sea, para que retenga todos sus jugos en el curso de la cocción; y si quieres que te resulte tierna, en el caso de la carne blanca, sálala antes de asarla, y, en cambio, cinco minutos antes de acabar si se tratara de carne roja.

La piel de una oca o de un pato asado te quedará mucho más crujiente si una hora antes de meterla en el horno la frotas con sal. Enjúgala con papel absorbente y engrásala un poco antes de hornearla.

Si asas un pato, un pollo o un pavo, úntale la piel con miel líquida 10 minutos antes de acabar el asado, y la piel quedará mucho más crujiente.

Salsa rápida para el asado: inclina la bandeja de horno sobre el fregadero para que escurra el máximo posible de grasa (es la parte clara que sube a la superficie). Deténte antes de que el jugo más oscuro se escurra también. Viértelo con lo que quede de grasa en un cazo, añade 10 cl. de agua, 2 cucharadas soperas del coñac o del licor que hayas empleado en el relleno del asado, 2 cucharadas soperas de zumo de limón y 1 cucharadita de café de finas hierbas trinchadas. Lleva la mezcla a ebullición durante 2-3 minutos, revolviendo bien, sazónala y sácala a la mesa en salsera.

Una carne asada que se ha congelado pierde mucho jugo, y por tanto sabor cuando se la descongela a temperatura ambiente. Es indispensable ponerla a descongelar en la nevera.

La carne que se vaya a asar, tanto si es roja como blanca, resultará mucho más sabrosa si se la saca de la nevera una hora antes de meterla en el horno. El choque térmico será así menor.

Un asado de cerdo o de ternera gana mucho si se lo espolvorea con un puñado de hierbas secas y se unta con mantequilla o un poco de aceite antes de empezar el asado.

un asado de cerdo mechado con ajos resulta delicioso, pero deben introducirse los ajos al bies entre las fibras para que no se salgan en el proceso de cocción

Si se desbrida el asado 10 minutos antes de acabar la cocción; se inflará más y resultará más aparente y más tierno.

Un vasito de coñac vertido sobre la pieza de carne media hora antes de meterla en el horno hará que resulte más perfumada y tierna.

Para obtener buenos resultados es conveniente respetar las reglas fundamentales del asado:no ases directamente una carne que recién ha salido de la nevera. Su zona central estaría demasiado fría y te quedaría dura. La carne que se vaya a asar debe salir de la nevera entre 2 y 3 horas antes. Sólo en el caso en que se vaya a asar a la parrilla bastará con sacarla media hora antes.

Para evitar que los bistecs se retraigan, entállalos en los bordes.

No pinches la carne durante el asado, pues perdería sus jugos. Si tienes que voltearla, utiliza una espátula mejor que un tenedor.

No sazones la carne al principio, házlo a media cocción o incluso al final, pues, sobre todo en el caso de las piezas que se vayan a asar en la parrilla, evitarás que se contraigan y pierdan sangre.

Para saborear un asado bien tierno, no olvides dejarlo reposar diez minutos, envuelto en papel de aluminio, a la puerta del horno apagado, antes de proceder a cortarlos.

Lo ideal es sacar la pieza de la nevera una hora y media antes de meterla en el horno. No le quites el envoltorio que llevaba.

Si temes que vaya a resultar un poco duro, media hora antes de entrar la pieza al horno échale un vasito de coñac. También resulta bien si la víspera la untas por todos lados con mostaza.

Un asado de cerdo perderá menos volumen si antes de asarlo lo pones a remojo unos segundos en agua o, mejor todavía, si lo sumerges en agua hirviendo

Para que la pieza se dore bien, aspérgela con zumo de limón, y para evitar que se reseque, introduce en el horno un recipiente con agua.

Si el asado estuvo listo antes de lo previsto, envuélvelo en papel de plata y déjalo en el horno, apagado y con la puerta entreabierta.

Si quieres recalentar un resto de asado, remójalo en agua fría y pásalo unos minutos por el horno.

Si retiras el cordel con que habías atado un trozo de carne 5 minutos antes de acabar la cocción, la carne resultará mejor

alcachofa



Alcachofa
La nevera no es el mejor sitio para guardar las alcachofas. Si quieres conservarlas frescas, llena un recipiente, adecuado a la cantidad de alcachofas, con agua azucarada y sumerge en ella los tallos de las alcachofas hasta el momento de usarlas.

Para congelar fondos de alcachofa, elige de preferencia frutos grandes, frescos, que son los que te proporcionarán mejores fondos. Blanquéalos durante diez minutos en agua, sin sal, pero a la que añadirás una cucharada de vinagre blanco por litro de agua. Pasa los fondos de alcachofa bajo el grifo de agua fría hasta que estén completamente fríos. Empaquétalos en bolsas de plástico y congélalos. Puedes conservarlos así hasta un máximo de diez meses; y no es necesario que los sometas a proceso de descongelación alguno, puedes tratarlos como si fuesen frescos.

Las alcachofas te saldrán muy tiernas si en el momento en que el agua empiece a hervir, le añades medio vaso de agua fría, con una cucharadita de harina previamente disuelto en ella. Cuando el agua reemprenda la ebullición, ya puedes echar las alcachofas.

Las alcachofas saben mejor si antes de cocerlas se las blanquea 3 ó 4 minutos en 2 litros de agua y 1/4 de litro de vinagre. Con ello no sólo conseguiremos que la pulpa de la alcachofa se mantenga blanca, sino que eliminaremos las substancias que le dan ese gusto amargo. Luego las puedes cocer normalmente en agua o caldo con una pizca de sal y 3 cucharadas soperas de aceite durante 10/30 minutos según sea su tamaño.

Rompe los tallos de la alcachofa mejor que cortarlos. Así evitarás que las fibras duras queden pegadas al fondo de la alcachofa.

Para evitar que las alcachofas se pongan negras mientras cuecen, añade al agua una cucharada de azúcar y otra de vinagre. Por igual motivo, cuando las prepares, utiliza un cuchillo de acero inoxidable, nunca uno de hierro, y rocíalas con zumo de limón

Si eres amante de preparar en casa tus propios yogures, sabe que puedes utilizar la pelusa de las alcachofas como cuajaleche.

Recuerda también que sólo los fondos de alcachofa admiten la congelación, quita, pues, previamente, sus hojas y la pelusa que pueda tener.

Un excesivo desarrollo de la pelusa interna de la alcachofa es señal inequívoca de que no es fresca

albondigas



Albóndigas
Las hueveras de plástico pueden servirte para que en sus huecos pongas la carne picada de las albóndigas para darles forma.

La cantidad de carne picada que integre la masa de las albóndigas debe ser 4 veces la de los ingredientes amalgamantes (bien sea miga de pan remojada en leche, puré de patata, etc). Es decir, para 400 gr. de carne picada deben emplearse 100 de miga de pan.

El número de huevos que llevará una masa para albóndigas será de 4 por kilo de carne.

Si por motivos de salud no te convienen los huevos, prepara las albóndigas sin ellos, rebózalas y mételas una hora en el congelador. Después podrás freírlas a fuego bajo sin que se deshagan.

Para darles más sabor a unas albóndigas, puedes incluir entre los ingredientes una cucharada
de setas secas, de pasas o de piñones.

Una patata cocida, salsa bechamel, queso fresco o un puñado de espinacas añadidos a la masa hace que las albóndigas resulten más tiernas.

Si no tienes habilidad para dar forma a las albóndigas, introduce un trozo de masa correspondiente a una albóndiga en un vaso de fondo redondeado, tápalo con la mano y dale un movimiento rotatorio: la albóndiga se formará sola

A la hora de rebozar las albóndigas, puedes optar por la harina o por el pan rallado.

No frías las albónf¡digas en aceite excesivamente caliente para que no se quemen por fuera

ajo (2)



Ajo
Para suavizar el ajo, trínchalo con un cuchillo sobre la tabla mientras le agregas un poco de sal hasta formar una especie de crema.

El ajo es una planta liliácea, de la familia de las cebollas, cuyo bulbo blanco, redondo y compuesto por varios gajos llamados dientes, desprende un fuerte olor y constituye un condimento esencial en las cocinas de los países mediterráneos y del oriente medio. Por lo general un sólo diente suele bastar para aromatizar un plato, aunque ello no impide que exista una receta de pollo que lleva 40 dientes de ajo.

Cuando un diente de ajo se guisa pelado, pero no cortado, su aroma es mucho más suave.

Un diente de ajo se pela fácilmente dándole un golpe con la maza. La piel se desprenderá enseguida. También lo conseguirás si lo blanqueas previamente.

Conservando los ajos en un frasco de vidrio, cerrado, se pelan luego con mayor facilidad.

El olor a ajo en las manos puede quitarse frotándolas con sal y lavándolas entonces con agua fría.

Para que el ajo no provoque problemas en la digestión conviene quitarle el brote verde que lleva el diente en su interior.

El olor a ajo se elimina del aliento masticando unas briznas de perejil o unos granos de café.

Si pelas un diente de ajo y lo clavas en la tierra de la maceta de tus plantas podrás mantener alejados a algunos parásitos. Su efecto dura un mes aproximadamente, transcurrido el cual habrás de sustituirlo por otro nuevo.

Para conservar las cabezas de ajo durante tiempo guárdalas a la temperatura más baja posible, sin congelarlas, y con una buena circulación de aire. La humedad ambiente debe rondar el 65%. De todos modos, si empiezan a brotar tallos verdes de las cabezas, quiere decir que ha llegado el momento de darles la vuelta, tras haber cortado los brotes verdes, que comunican un desagradable sabor amargo al aj
o

ajo



Ajo
Conservando los ajos en un frasco de vidrio, cerrado, se pelan luego con mayor facilidad.

Un diente de ajo enterrado superficialmente en la tierra de una maceta vigoriza la planta y previene infecciones.

Si no quieres que los dientes de ajo se te sequen, consérvalos sumergidos en la botella del aceite.

Es importante freír correctamente el ajo al principio de un guiso, ya que si lo quemas, adquiere un sabor amargante. Consérvalo a la sombra, lejos de la luz, y de esta manera incluso lograrás que no se ponga amarillo.

Para pulverizar el ajo, endurécelo pasándolo unos minutos por el horno y luego por un molinillo. Recuerda que en las dietas sin sal puede serte útil condimento para realzar el sabor de los alimentos.

conservar aceitunas


Las aceitunas podrás conservarlas más tiempo en condiciones si las metes en un frasco hermético, cubiertas de aceite de oliva al que añadirás un diente de ajo y una rama de tomillo. Algunas aceitunas tienen un sabor un poco acre. Para quitárselo dales un baño de 10 minutos en agua hirviendo