sábado, 16 de febrero de 2008

ajo



Ajo
Conservando los ajos en un frasco de vidrio, cerrado, se pelan luego con mayor facilidad.

Un diente de ajo enterrado superficialmente en la tierra de una maceta vigoriza la planta y previene infecciones.

Si no quieres que los dientes de ajo se te sequen, consérvalos sumergidos en la botella del aceite.

Es importante freír correctamente el ajo al principio de un guiso, ya que si lo quemas, adquiere un sabor amargante. Consérvalo a la sombra, lejos de la luz, y de esta manera incluso lograrás que no se ponga amarillo.

Para pulverizar el ajo, endurécelo pasándolo unos minutos por el horno y luego por un molinillo. Recuerda que en las dietas sin sal puede serte útil condimento para realzar el sabor de los alimentos.
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